Pinto y dibujo imágenes de mujeres, cuerpos de mujeres, rostros de mujeres, almas de mujeres, ajenas y cercanas. Me acerco a sus vidas a través de lo que yo misma experimento, porque formo parte de lo mismo.

De las experiencias cotidianas voy construyendo testimonios visuales.  Afloran con frecuencia  la  desazón y el desconcierto ante las vivencias, pero también el asombro ante la vida; las emociones que se suceden con las rupturas; los espacios que han ido quedando,  así como esa acción tan particular, tan nuestra y tan única de  otorgar vida.

Sublimo entonces, a través de la reflexión, mis experiencias vitales;  instantes en dónde el espectador se inquiete o se pregunte; y que finalmente, tenga una experiencia particular, a partir de lo que vé.